El nene tiene apenas cinco años, papá llega del trabajo y le trae una parva de caramelos
masticables de esos que hacen a cuadras de su casa, mamá mientras tanto prepara la comida para que el Nene junto a toda la familia disfruten mientras ojean alguna pavada en la
tele.
Día tras
día el nene va al
jardín donde se encuentra con sus amigos que son muchos y es feliz,
así, lisa y llanamente, juego va y juego viene intercambia miradas con alguna
amiguita con aroma a primera
noviecita.
Si hay un momento del día favorito es a la salida del
jardín, camino a casa, donde pasa con su mamá por el kiosco del barrio y
obligadamente el
sr.
kioskero le regala su oblea de chocolate junto con una sonrisa cristalina.
Los abuelos de el nene son verdaderos
cómplices de sus aventuras, todo lo encubren en caso de que papá o mamá se enteren y
además hacen los regalos mas extraordinarios.
El nene no piensa en el futuro, porque de hecho no sabe que
carajo es, mientras pueda seguir viendo a papa, mamá y sus amigos, todo bien.
El nene no tiene hermanos, pero igual disfruta de su
''soledad'' y hasta tiene un amigo imaginario que se llama Pomo y es mitad mono, mitad hombre.
Su vida transcurre livianamente hasta pasados un par de años, mientras tanto el nene abre los ojos, papá parece mas enojado que en otras
épocas, mamá habla cada vez menos y grita cada vez mas, los abuelos se van yendo de a poco, primero su nono Luis y luego por tristeza la nona Rosa, luego de ese
raid aniquilador el nene borra de su cara la sonrisa poco a poco, se aleja de todos y ni siquiera confía en el amor del
prójimo, ni en sus amigos que ya no son muchos, sino contados con los dedos de las manos, las mismas manos con las que toca el piano que era de su difunta abuela y de vez en cuando le escribe una canción a su primer amor que dicho sea de paso se fue del pueblo y nunca mas se supo de ella.
Por decantación el nene pierde el brillo en su rostro, pierde
olgadez y se transforma poco a poco en un
pelotudo andante propicio a caer en todos y cada uno de los precipicios ociosos de cualquier adolescente, sin retorno alguno.
Papá ya no vuelve del trabajo, papá
cayó en cama por la depresión y mamá mantiene un
affaire inacabable con el
Clonazepam.
El nene se caga en todos, el nene hace la suya y se
recontra caga en todos.
El nene tiene una, dos, tres, cuatro, cinco minas que se curte cuando tiene ganas y tiempo porque
además de todo se mata
laburando para comprarse un pasaje a la recalcada concha de la lora, donde seguramente volverá a tener cinco años, papá le traerá caramelos de vuelta a casa, mamá cocinara para todos, los abuelos
estarán malcriando pero por
sobre todas las cosas
vivos, sus amigos
serán muchos y seguramente observara cautelosamente a quien podría ser su
noviecita, no sin antes empuñar una oblea que el
señor kiosquero le regalará y
vayanse todos a la concha de su madre.-